5/6/05

Por Miriam

Nos conocimos,
recién llegado,
con muletas también yo iba,
aunque mis ojos,
claros,
ocultaban la desdicha.
Nos conocimos,
sin saberlo,
allá también,
navegando a la deriva.
Abrí tus libros,
y ellos,
cautelosos,
los caminos me enseñaron...
.
Besos cautelosos
.
.
Me escondo debajo de las piedras.
Junto a los escorpiones para que no me encuentres
o encuentres la muerte.
(M.R.)
.
He comenzado decenas de historias y no he terminado ninguna
no sé hacer dónde va mi personaje porqué empiezan a hablar
y de pronto se callan.
Sobre el papel me suele suceder lo mismo que fuera de él:
mi vida es un puñado decomienzos suspendidos.
(M.R.)

3 comentarios:

Una hija de puta con clase dijo...

:-)

Anónimo dijo...

No voy a permitir comentarios con esta clase de insultos, seas quien seas.
AVISO
La próxima vez que alguien insulte de esta manera, lo borraré directamente y L@ seguiré hasta dar con él o con ella y ¡machacaré!.
Quedais advertid@s.

Soy JulioMR y se me acaba de olvidar la contraseña, si es que, no pué ser, no pué ser pero,
La ADVERTENCIA es real.

Kostas H. dijo...

, ya sé. Si a mí, no ha sido a quien ha insultado, ¿a quién no sabes a la persona a la que se refería?.
Si quieres que quite SÓLO el adjetivo que he hecho a tu madre, deberás pedir perdón por llamarme "hijo de mi madre..." y hacérselo saber tabmién a aquéllas personas que, sin saber nada, han hablado de mí "mal" sin preocuparse de saber esta historia y, tú, además, metiendo caña.
Hacer el desaparecer el poema, son palabras mayores. Tienes, como sabes, mucho orgullo, y yo no me quedo atrás, bien lo sabes.
Un cambio por otro, y te sales con la tuya, querida.

9:25 PM, junio 06, 2005