25/5/05

¿Veneno en tu noche y la mía?: ¡Bilis sobretodo! y yo con estos pelos!, ¡pardillo!

¡EL AIRE SABE A VENENO!,
pero es del veneno amargo
que te corroe la bilis y
te cancerígena.
Qué tonto he sido,
qué tonto he sido.
Aún así,
seguiré creyendo y
respetando mis principios,
aunque siniestras jovencitas,
sólo sepan hacerte papilla.
Y, ¡por supuesto,
espero que jamás tengas
unos amaneceres,
mediodías,
atardeces y
noches,
tan placenteras como
la que tuviste conmigo y
yo tuve contigo
-aunque ahora
me las escupas-.

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